Capítulo 5
Una visita inesperada.
“Si es verdad que Jesús de Nazaret,
según expresan los Evangelios de Mateo y de Lucas nació siendo rey Herodes el
Grande, nació al menos cuatro años antes de que comenzara nuestra era, es
decir, antes del nacimiento de Jesús-Cristo, que es lo que la marca. Si en el
año 34 tenemos a Saulo participando en la lapidación de san Esteban, aunque
sólo sea a nivel de guardar la ropa de los ejecutores, es raro que tan sólo un
año antes no tuviera algún tipo de participación cuando se lió la de “Dios es
Cristo”, ya que militaba en una de las facciones más radicales de los
ortodoxos, la de los fariseos. Dos hipótesis pueden plantearse al respecto,
bien que no quisiera señalarse tanto una vez que cambio de bando o que lo
acaecido en la Pascua anterior era de uso tan corriente por aquellas fechas que
también podía haber acaecido de similar forma cinco años antes…”, en éstas o
similares elucubraciones me encontraba mientras escuchaba música clásica, la
Sinfonía nº 2, “Resurrección” de Mahler, ya pasadas las once de la noche.
Poco le había durado el apasionamiento
por los papiros a Rebecca, cuando vio que todos eran similares: tres columnas
de palabras escritas en griego… se fue a su habitación a preparar un trabajo
que debía presentar el lunes. Yo tampoco me entretuve demasiado con ellos, mis conocimientos de griego tampoco son tan profundos como para leer de corrido y seguro que en la precipitación Marcel había enviado los correos desordenados, era para tomarse su tiempo, y también tenía pendientes varios temas y lecturas relacionados con mi tesis universitaria.
Ya pensaba que Marcel había cambiado de
idea y, pasando también del tema de los papiros, se había ido de copas, cuando
sentí voces en el descansillo. El compañero venía, pero no venía solo.
En efecto, le acompañaba una mujer rubia
y robusta, de unos treinta y pico años de edad.
- La subinspectora Michèlle Puerta -me
la presentó, Marcel, y me quedé estupefacto. Notando mi amigo que me había
cambiado la color, se apresuró a explicar: -No te alarmes, los papiros han
vuelto a desaparecer, y les he ofrecido la copia que te envíe, porque ya había
borrado las fotos del móvil…
- ¿Cómo? -seguía sin reaccionar.
- Como si se los hubiera tragado la
tierra, luego te explico.
- ¿Qué pasa? -entró Rebecca en el salón
Michèlle insistía en
que no estaba de servicio y en que la tuteáramos. De camino habían comprado
unos croissants en la panadería de la esquina, recién hechos, así que venía de la mano
confraternizar ante unas humeantes tazas de café con leche, la humedad de las
lluvias tan continuadas de los últimos días dejaba también en el interior de
las casas un ambiente desapacible, y qué mejor que entonarse por dentro para tener sensaciones más positivas.
Tal y cómo lo hacía sospechar su
apellido, su padre era emigrante, procedente de Toledo, y nuestro común afecto
a esa maravillosa ciudad fue un motivo más para que la relación se hiciera
pronto más fluida. ¡Poco nos podíamos imaginar, cuando hablábamos de la belleza
del claustro de San Juan de los Reyes y de la pureza de líneas de la Sinagoga de Santa
María la Blanca, que muy pronto circunstancias relacionadas con lo que nos había
reunido aquella noche nos iban a hacer viajar hasta allí!
- En realidad la importancia para mí de
tener copia de los papiros es relativa -explicaba Michèlle-, para hacer mi
informe tanto me da, porque la búsqueda de los originales, en el caso de que su
investigación interese en la Prefectura, pasará a manos de una sección
específica que se dedica a ese tipo de casos, yo estoy más bien para las
urgencias, acudir a los requerimientos de los usuarios para dar una primera
evaluación del tema que se trate: un hurto, un asesinato, violencia de género y
un largo etcétera, mis galones por el momento no dan para más. Pero si puedo
aportar una muestra de lo que tienen que buscar tanto mejor, facilitaré la tarea…
- Podría ser como una cuartilla, o así -especuló Marcel.
- Son muy aburridos, todos iguales y sin dibujos -intervino Rebecca.
- Como ya te comenté por teléfono, lo
que me llamó la atención es que estuvieran escritos los textos griegos en tres columnas, como me contaste
que estaban en aquel evangelio…
- Hay muchos motivos por los que se
pueden ordenar los textos por columnas, es muy posible que estos papiros ni
siquiera tengan por qué estar relacionados con un tema religioso.
- Tanto me da a mí el tema sobre el que
versen -afirmó Michèlle-, en fin un maldito embrollo en el que nos ha metido el
tipejo ese del Patronato, sin lugar a dudas por exceso de celo en sus funciones,
a no ser -especuló-, que tuviera un conocimiento previo sobre su existencia,
porque se le notaba muy nervioso, demasiado nervioso, diría yo…
- En cualquier caso las copias tampoco
sirven de mucho, porque para poder tener una idea aproximada de cuando fueron
escritos hay que tener los originales, y someterlos a una prueba con el carbono
14. Se los grabaré en un CD - y salí de la habitación.
Ya era tarde y Michèlle no tardó en
abandonarnos, Marcel la acompañó al portal. Cuando regreso me dijo:
- Así que hace falta tener al menos un
original para poder saber su antigüedad…
- Claro, Marcel…
- ¡Tachán! -gritó, y bajándose un calcetín sacó un papiro
que llevaba enrollado en la pantorrilla -. Arte de magia…
(Continuará)

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