lunes, 6 de junio de 2016

La Investigación - Capítulo 2

Capítulo 2
¿Puede existir alguien sin ser personaje histórico?


          - Jesús de Nazaret no es un personaje histórico, a pesar de ser probablemente la persona sobre quien más se ha escrito, opinado, polemizado, cantado, elucubrado..., los primeros escritos que hablan sobre su vida y obra que han llegado hasta nosotros están datados sobre el año 80, unos cincuenta años después de su supuesta muerte en la Cruz, y proceden todos de fuentes relacionadas con la misma secta cristiana de sus discípulos, no hay ninguna referencia que sea externa, digamos independiente, por lo que todo puede ser una novela de ciencia-ficción, o varias. Por otra parte, hay tres fuentes bien distintas de relatar lo que podríamos denominar su biografía, están los evangelios Sinópticos, los de Mateo, Marcos y Lucas, que tienen una cierta unidad sobre los hechos relatados y se suponen variantes sobre el de san Marcos; por otra parte está el Evangelio según San Juan, que también se denomina místico, donde aparece por vez primera la referencia a que Dios es Amor. Y, aún hay una tercera, que se denomina Fuente Q, que completa los cuatro evangelios admitidos por la Iglesia Católica, porque como haber evangelios hay unos pocos más: de san Valentín, de Tomás, de María Magdalena...- le estaba soltando esta perorata a Rebecca, mientras ella se afanaba en comer su buen plato de espaguetis, que había gratinado en el microondas con queso rallado, y acompañaba con un burdeos de supermercado, el presupuesto no nos daba para más.

       A comienzos de mes hacíamos un fondo común y planificábamos las compras. La idea era que al mediodía hubiera un plato único, alternativamente elaborado por Rebecca, cocina italiana, y por mí, cocina española, al día siguiente tenía pensado homenajear a mis compañeros de piso con una paella mixta…
           Los laborables a Marcel le pagaba el almuerzo la empresa, y las cenas las hacíamos a base de fiambres y lácteos, no en vano estábamos en la tierra de los patés y las tablas de quesos… ¡Oh, la la…!



        Rebecca estaba muy contenta, no era novedad porque casi siempre lo estaba, era como una característica inherente a su persona, era morena, era feilla, era desgarbada, era feliz casi todo el rato…
       - Está mañana he estado en la UCI del hospital y me han dejado cambiar el tubo de la cánula a un paciente traqueostomizado, lo he hecho muy bien, el doctor me ha felicitado -me contaba.
           - Tú vales mucho, Rebecca, serás una gran enfermera…
         Amenizábamos la sobremesa tomando un café, ella, y una copa de coñac, yo; no era un “Napoleón”, pero tenía bouquet, cuando volvió a sonar mi móvil…

         - No veas la que se ha montado aquí, con lo de los papiros que hemos encontrado, le ha llegado la noticia a un jefecillo del Patronato, uno muy estirado, con pinta de ser del Opus Dei, y se ha indignado mucho de que no le hayamos avisado, seguro que ha sido él quien ha avisado a la pasma, porque tienen algunos agentes por aquí, de uniforme y de paisano, y es posible que nos interroguen al respecto…, por lo que pueda pasar, te voy a enviar las fotografías que he sacado vía e-mail, no me vayan a requisar el móvil.
        - Si hace falta que organicemos un equipo de rescate nos lo dices, ya sabes que Rebecca se apunta a un bombardeo… -me imaginaba a Marcel, con su pelo de panocha y su ridículo bigotillo, estilo Antoine Griezman, el jugador del Club Atlético de Madrid, escondido detrás de alguna columna jugando a conspirar con su “iphone”.
          - No te rías, que tenía pensado salir de copas esta noche y me van a fastidiar el plan… Corto y comienzo a enviar.
           - Hasta luego, cuídate…

          Puse a la compañera al corriente de la conversación telefónica mantenida con Marcel, mientras iba a mi habitación en busca del portátil, ya me picaba la curiosidad que era eso que había movilizado a tantos en tan poco tiempo. La chica, ya me había dicho antes, que no tenía ninguna intención de salir, por causas similares a las mías, y eso que estábamos a comienzos de mes, así que nos entretendríamos con los papiros del Louvre. Había que aprovechar la novedad.

        En verdad que es un lujo vivir en el número 25, de la calle Franklin, primer edificio que se construyó con estructura de hormigón armado, diseño de Augusto Perret, en el lejano 1903, al que sus actuales propietarios han remozado, compartimentado, dispuesto falsos techos y dotado con todas las comodidades propias de nuestro tiempo… Como el contrato de arrendamiento estaba a nombre de Marcel, todo un experto en brujulear, tampoco resultaba tan prohibitivo su pago, y como los tres teníamos nuestros centros ocupacionales cerca, podíamos hacer los trayectos a pie, con lo que nos ahorrábamos el transporte…

         Comenzaron a llegar los correos, iba descargando y ordenando los adjuntos correspondientes a cada uno, mientras continuaba ilustrando a Rebecca con mi tema favorito:
        - No es el caso de Saulo de Tarso, o, latinizando su nombre, Paulus, que si tiene autenticidad histórica refrendada desde diferentes fuentes, propias de la secta cristiana y ajenas a ella, no en vano era ciudadano romano -Rebecca me escuchaba como si le importara todo mi cuento poco menos que un bledo, pero quería enterarse de que era aquello de los papiros, que tanto bullicio habían formado, y yo me seguía explayando-. El numero tres es fundamental para la religión cristiana, la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ¿eres creyente, Rebecca?
        - Soy florentina, nací junto a la iglesia de Santo Spirito, en el barrio de los artesanos, pues mi padre es ebanista…
        - ¡Qué suerte!, es una maravilla renacentista, obra de Felipe Brunelleschi -no pude por menos que admirar.
        - Y me bautizaron allí, pero no soy muy practicante, en los hospitales se ven algunas cosas que si de verdad existiera Dios, no lo podría consentir, como bebés que llegan con heridas que les han producido sus madres…
        - Parece que ya ha dejado Marcel de enviar mensajes, voy a irlos abriendo -cambié de tema, pues notaba que a mi sensible amiga se le iban a saltar las lágrimas de un momento a otro.
       
        
            Abrí la primera foto y apareció un papiro en el que, como me había anunciado mi compañero, había tres columnas bien diferenciadas, escritas con letras del inconfundible alfabeto griego, la lengua en que escribía el culto Saulo de Tarso…

                                                                              (Continuará)






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