Capítulo 2
El artículo de Juan publicado en la
Revista de Historia de National Geographic.
Las Cinco Sectas Judías contemporáneas
de Cristo
Tal vez fuera por lo de originarse a través de doce tribus
diferenciadas, tantas como hijos tuvo el polígamo Jacob, que la proliferación
de las sectas estuviera desde siempre a la orden del día entre los judíos.
La de la poligamia era una práctica de uso corriente para los
judíos que no se sabe muy bien como se perdió. Dentro las religiones herederas
del judaísmo, los musulmanes la han mantenido, lo que, en ese aspecto, les
aproxima más a los orígenes, mientras que el cristianismo se ha ido por un
camino un poco más tortuoso, para llegar a lo mismo mediante el divorcio, pues
la monogamia sucesiva, que es lo que plantea, no deja de ser una forma de dar
variedad a los gametos. Y es que a un ser de naturaleza tan cambiante, curiosa e
insatisfecha como el humano no se le puede constreñir en materia sexual a unos
límites precisos: ¿quién le puede poner límites al campo?
Como la historia de los judíos la comenzó a escribir Moisés,
Como la historia de los judíos la comenzó a escribir Moisés,
descendiente de Levi, pensando, seguramente,
en que, en una teocracia, sería la clase más influyente, asignó para los suyos
la sacerdotal. Y el primer Sumo Sacerdote de los judíos fue su hermano Aarón,
para que la cosa se quedara más en familia, y la línea sucesoria del cargo iba hacia
sus descendientes, porque, es evidente, que los sacerdotes se podían casar,
aunque no era obligatorio, tal como sucede en el actual cristianismo ortodoxo
búlgaro. Y como la sociedad era andrógina debía de ser un varón.
Siguiendo con la importancia
de la primogenitura, la androginia y el plus que se le atribuye al primer
matrimonio -es de suponer que siguiendo una línea de pensamiento darwiniano, “avant
la lettre”, los esposos jóvenes tendrán descendientes más fuertes y esto
contribuirá en mayores posibilidades de la perpetuación de la especie-, el
evangelista san Mateo se la pasa una buena parte del primer capítulo de su
escrito explicando la línea ascendente de donde proviene José, el padre
putativo de Jesús de Nazaret, que como no podía ser de otro modo, para concordar
con lo que los profetas venían prediciendo sobre el Mesías, comenzaba, a través
del rey David, en Judá, hijo tenido por Jacob con Lea, su primera esposa. ¿En
qué registros investigó el bueno de Mateo, en una época en qué no los había,
resulta un misterio de difícil solución?
Hasta ahora tenemos
la misión asignado a dos de las tribus, la de Leví y la de Judá, ¿para qué las
otras diez?, ¿para qué haya muchas, la cantidad siempre tiene su importancia?,
¿para qué el número coincida con los doce apóstoles?
Pasemos, sin más preámbulos, a las sectas.
Comenzando desde los más próximos a la cima del poder nos encontramos con los saduceos. Estos eran los miembros de la clase alta de la sociedad judía de esa época, por lo que todos los conquistadoras buscaron su apoyo para someter al pueblo. Era, efectivamente, la política de este grupo, eran los colaboracionistas que se sometían al poder extrajero, ya fueran griegos o romanos, y adoptaban sus modas y cultura. Esta sumisión al poder fáctico les permitía tener los cargos públicos más importantes: el sumo Sacerdote era miembro de este grupo, así como la aristocracia y los principales poseedores de la tierra.
A los fariseos podríamos considerarlos como la oposición jurídica al poder político, amparada en el cumplimiento de las leyes bíblicas, y se estructuraban alrededor de un tribunal denominado El Sanedrín, que se atribuía funciones que los tribunales menores no poseían. Como tales eran los únicos que podían juzgar al rey, de ahí el paso de Jesús de Nazaret por el tribunal, ampliar los límites del Templo y de la cuidad de Jerusalén, y eran aquellos que resolvían toda pregunta relacionada con la interpretación de la ley. El Sanedrín se reunía en el edificio conocido como Salón de las Piedras Talladas, que muchos estudiosos ubican en la parte norte del Monte del Templo, con puertas de acceso tanto hacia éste como hacia el exterior. El nombre de la sala servía para distinguirla de los edificios utilizados con fines rituales, que debieron ser construidos con piedras sin tallar. El sumo sacerdote actuaba ex oficio como jefe del Sanedrín, pero cuando en el 191 a.c., el Sanedrín perdió la confianza en el Sumo Sacerdote, se creó el cargo de Nasí o Presidente.
A los fariseos podríamos considerarlos como la oposición jurídica al poder político, amparada en el cumplimiento de las leyes bíblicas, y se estructuraban alrededor de un tribunal denominado El Sanedrín, que se atribuía funciones que los tribunales menores no poseían. Como tales eran los únicos que podían juzgar al rey, de ahí el paso de Jesús de Nazaret por el tribunal, ampliar los límites del Templo y de la cuidad de Jerusalén, y eran aquellos que resolvían toda pregunta relacionada con la interpretación de la ley. El Sanedrín se reunía en el edificio conocido como Salón de las Piedras Talladas, que muchos estudiosos ubican en la parte norte del Monte del Templo, con puertas de acceso tanto hacia éste como hacia el exterior. El nombre de la sala servía para distinguirla de los edificios utilizados con fines rituales, que debieron ser construidos con piedras sin tallar. El sumo sacerdote actuaba ex oficio como jefe del Sanedrín, pero cuando en el 191 a.c., el Sanedrín perdió la confianza en el Sumo Sacerdote, se creó el cargo de Nasí o Presidente.
Los zelotes fueron
un movimiento político-nacionalista en el siglo I fundado, por Judas el Galileo, poco después de nacer Jesús. Fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, enfrentándose frecuentemente a los fariseos y saduceos, a quienes acusaban de tener "celo por el
dinero". En el Nuevo Testamento es conocido el
capítulo en la que la libertad de Barrabás, quien podría ser un líder zelote preso, es
preferida por una muchedumbre a la de Jesús de Nazaret, atestiguando la
popularidad de dicho movimiento en su época. Quien recuerde al personaje
interpretado por Paul Newman en la película “Exodo”, no podrá dejar de verle
como un zelote moderno en lucha contra el Imperio Británico.
Los
esenios eran otra secta importante.
Se dedicaban a la terapia corporal y espiritual, y vivían en comunidades
apartes, podríamos decir que en “juderías”, como más tarde lo haría el conjunto
del pueblo judío por todo el mundo a partir de la destrucción del Templo de
Jerusalén y la “diáspora”. Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad debía ser instruido, aceptado y luego
pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente.
A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se
les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No
volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes
pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo
personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte
para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad,
desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la
comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto
código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua. Llegaron a fundar una ciudad, llamada Qumrán, cuyas
ruinas han llegado a nuestros días. Por lo general, las mujeres no eran
aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su
vida. Aunque una parte de los
esenios sí permitían el matrimonio y
entre las normas de Qumrán se reconoce
claramente la opción de casarse, pero
se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.
A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se
les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No
volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes
pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo
personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte
para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad,
desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la
comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto
código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua. Llegaron a fundar una ciudad, llamada Qumrán, cuyas
ruinas han llegado a nuestros días. Por lo general, las mujeres no eran
aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su
vida. Aunque una parte de los
esenios sí permitían el matrimonio y
entre las normas de Qumrán se reconoce
claramente la opción de casarse, pero
se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.
La secta de los cristianos, hacia el año 34 de
nuestra era, se encontraba en mantillas y sin una muy clara estructuración,
procurando encontrar una esencia propia que les diferenciase de las demás a
partir de dispersas pautas que se trasmitían de forma oral por personas poco
preparadas. El espacio de identificación que le dejaban las otras la encaminaba
hacia los pobres y más desfavorecidos, que por no tener ni tenían secta propia,
aunque siempre ha habido quien por diferencias personales con sectas más afines
no le ha importado desclasarse y encontrar su propia identidad en otras
casillas. Caso moderno el de Pablo Picasso, sexta fortuna de Francia, cuando
murió, y comunista, caso antiguo, el de Ananías, rico comerciante de Damasco
(Siria) y cristiano. Y quiso el destino, en versión agnóstica, o la mano de
Dios, en versión creyente, que un fariseo culto e imaginativo, de nombre Pablo
de Tarso, tuviera un accidente cerca de Damasco y fuera acogido en su casa. Y de
forma lenta pero segura la secta fue floreciendo y diversificándose.
Por Juan Pérez Mañino.
Bibliografía:
Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos.
Flavio Josefo, Guerra de los judíos.
Van der Kam, James C., Los manuscritos del Mar Muerto.
García Martínez, Florentino, Textos de Qumran.
Bibliografía:
Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos.
Flavio Josefo, Guerra de los judíos.
Van der Kam, James C., Los manuscritos del Mar Muerto.
García Martínez, Florentino, Textos de Qumran.









