lunes, 25 de julio de 2016

La Invención - Capítulo 4

Villa Flavia en Tarso (Le côte de Judea) -Fragmento de la tesina de Juan Pérez

        Como en la mayoría de las ciudades donde tenían asentamiento, la judería de Tarso ocupaba lugares marginales del extrarradio junto al río, era un conglomerado de chabolas adosado a las tenerías y similares industrias malolientes donde los esclavos hebreos, capturados en las continuas revueltas con las que se oponían de una forma casi permanente a los dominadores romanos. Entre las humildes y torvas construcciones de adobe destacaban el hostal, regentado por el griego Calícatres, y la Sinagoga, con su pequeña cúpula, que había sido erigida gracias a los comerciantes judíos, que traían los rebaños de cabras y ovejas desde los pastizales del Jordán a la próspera capital de la Cilicia, para proveer de carne a sus habitantes y de pieles a sus industrias.


        El colmado del obeso Demis Calícatres era el único comercio que permanecía abierto los sábados en la judería, pues la ley impedía cualquier tipo de actividad durante el día consagrado a Iahvéh. Demis era un egipcio de origen griego, que hizo una fortuna como cantante con su voz atriplada y sus letras triviales, durante una década su “Triki, triki, triki…” se hizo indispensable en cuanto festín y sarao se celebraba en Roma. Casado con una bailarina de gran carácter, Lola Florentie, más conocida como “La Faraona”, por su también origen egipcio, en el declive de su carrera decidió invertir los ahorros acumulados en la restauración, y las oportunidades que Tarso ofrecía le invitaron a afincarse allí. Los artistas eran con frecuencia invitados a actuar en los banquetes de Villa Flavia, y una extraña danza que hacía Lola, que se había denominado zambra, hacía las delicias de los comensales…

        - ¡Por todos los demiurgos, Demis, trae una de esas jarras de vino especiado que sólo guardas para las grandes ocasiones, que la voy a compartir con mi amigo José el Galileo! -fue el saludo triunfal con que Paulus irrumpió en la hospedería, al ver al rico comerciante sentado ante una de las mesas entre alguno de sus pastores.
        - ¡La paz sea contigo! -contestó el tratante, levantándose del sillón para abrazar a su amigo -, ¿qué te trae por estos humildes rincones?
        - He llevado a la parienta y al chico a la sinagoga. Este sábado no había mucha actividad por la villa y me he tomado la mañana libre. Y, tú, ¿a qué debemos tan grata presencia por estos pagos?
        - Trabajando, como siempre, hemos traído unos rebaños de corderos para la fiesta de la Pascua, los mejores corderos se crían junto al Jordán, ya sabes…
        - Ya sé que en lo referente a dar a valer tu mercancía no hay quién te gane, pero siéntate y cuéntame: ¿qué novedades nos traes de Jerusalem?
        - Las habituales, continúan las disputas entre saduceos y fariseos por ganarse la simpatía del prefecto, y como en todas las proximidades de la Pascua aparece predicando por el Templo un nuevo falso mesías…
        - Luego se producirá alguna revuelta y más esclavos a contar para el engrandecimiento del Imperio, nuestros hermanos judíos nunca aprenden…
          Llegó el opulento Demis con una jarra de barro y una bandeja con vasos de madera tallada.
       - El mejor vino que se puede libar en Cilicia para mis más amados clientes.

       Tras de brindar por el reencuentro y la renovada amistad, continuaron la conversación.
         - Para no hacer el viaje de regreso a Jerusalem de vacío me llevaré un cargamento de pieles para vender en el Templo, que de un tiempo a esta parte se ha convertido en una especie de mercadillo ambulante, así que me tendrás que concertar una cita con tu protector Cayo Antonio.
       - Esta misma tarde hablaré con él y te prepararemos algo especial...
       - Banquetes no, por favor, ya sabes que no soy de los que se dejan engatusar en los precios con golosinas y libaciones en exceso.
        - Nos tratamos de hace tiempo, y soy buen conocedor de tus dotes comerciales, pero ya conoces a Cayo y no dejará pasar de largo la oportunidad de organizar una celebración, y de invitar a algunos mandatarios para que no se olviden de donde tienen que seguir comprando sus mercancías...



        Los sábados, en la Sinagoga, ante el candelabro de los siete brazos, escuchaba Saulo, vestido con zafias túnicas, en señal de humildad, como un rabino tras otro se sucedían en la lectura de la Biblia… Era bastante aburrido, sólo oír y memorizar, ningún vislumbre de poder interpretar o rebatir nada de lo que se repetía una y otra vez con cansina monotonía en un culto arameo, que no todos los asistentes llegaban a comprender. Pero eso daba lo mismo, al igual que más tarde, en el Medievo, se leería en un latín incomprensible para el campesinado europeo el Evangelio, a los rabinos no les interesaba gran cosa que el populacho se enterara de lo que decían las divinas escrituras, durante la homilía, pronunciada en griego, ya les darían ellos la interpretación más adecuada a sus propósitos. Y Saulo, a quien su madre, Miriam, sí había enseñado arameo, se sorprendía de comprobar como en la mayoría de las ocasiones los textos leídos y las referencias que de ellos se hacían tenían poco o nada que ver, cuando no eran opuestos. 

        Pero tocaba callar, escuchar y aburrirse. No había en la desnuda sala de techo abovedado ninguna estatua de alguna Venus, de turgentes senos, que te permitiera tener alguna ensoñación erótica, ni los músculos de mármol de un fornido Marte te podían hacer pensar en glorias guerreras… sólo había vacío y palabras, palabras que para Saulo sonaban las más de las veces a vacío.

         Miriam rogaba al dios innombrable qué algún día las diferencias entre judíos y gentiles terminaran.

jueves, 21 de julio de 2016

La Invención - Capítulo 3

Villa Flavia en Tarso (Du côte de chez Roma-Fragmento de la tesina de Juan Pérez)

        Tarso era una ciudad floreciente en los albores de nuestra era, la romanización le había sentado bien. Era la capital de la provincia de Cilicia, en la península de Anatolia. Puerto de mar a la sazón -hoy los sedimentos producidos por el río Cydno, la han alejado quince quilómetros de la costa-, su situación privilegiada al este de Chipre y norte de Fenicia la convertían en un enclave comercial de multitud de productos entre el oriente persa y el occidente grecolatino.

        El patricio Cayo Antonio Lúpulo, procedente de Hostia -también patria chica de Donostia, más conocido como San Sebastián-, tenía un negocio floreciente, comerciaba con telas y cueros, y se había convertido en uno de los principales proveedores del abundante ejército romano establecido por aquellas tierras fronterizas, y de las curias que lo regentaban: cueros repujados para las armaduras de los militares y túnicas de púrpura, procedentes de la cercana Corinto, para los mandatarios.



         Para la buena marcha de su negocio era fundamental preparar buenos banquetes, en que los invitados se sintieran tan dichosos con los manjares degustados y los vinos libados que no tuvieran ningún deseo de regatear sobre los precios de las mercancías. Vinos especiados se los hacía traer de la lejana Hispania, recién conquistada por Julio César, y en cuanto a la comida, la pieza clave era tener un buen jefe de cocina, que supiera conjuntar menús variados, romanos y regionales, con la puesta en escena de un ágape amenizado con músicas y bailes. El padre de Saulo había sido esclavo en Roma donde tuvo ocasión de aprender de lo uno y de lo otro, y Cayo Antonio, que lo descubrió en uno de los festines a que acudió del recién nacido Imperio, en la metrópoli, a donde viajaba de continuo para cerrar tratos, lo encontró tan excelente para sus propósitos que bajo la promesa de  hacerle liberto y ciudadano romano se lo trajo a su emporio.

        Porque como tal debía considerarse lo que había constituido Cayo Antonio alrededor de la hermosa villa Flavia, denominada así en honor a su consorte, con las tenerías para el tratamiento de los cueros, los batanes, los almacenes, los baños de tinte para las telas, los estanques, las plantaciones de frutales, un pequeño astillero en el puerto… la mayor parte de ellos comprados a sus precedentes propietarios griegos a muy buen precio, con la condición de dejarlos continuar regentando sus negocios bajo su supervisión, más bien, bajo la de su primo Númerus Óptimo, natural de Apulia, que era quien le llevaba las contabilidades, pedidos, cuentas y todo el papeleo engorroso, reservándose para sí lo que era la verborrea precisa para el cierre de ventajosos contratos de compra con los empresarios y de venta con los cónsules y mandatarios, durante los deslumbrantes ágapes y festejos que organizaba y dirigía el padre de Saulo.

        En aquella amplia villa, organizada alrededor de un umbrío patio, en la que las estancias del patricio y su familia confraternizaban con las habitaciones del personal de mayor confianza, y en la que se conjuntaba el arte latino de las estatuas de mármol, los mosaicos de teselas multicolores en los pisos y las estucadas pinturas en las paredes, con el lujo asiático de los muebles y cortinajes, pasó la niñez Saulo, entre los hijos de Cayo, recibiendo la educación de los preceptores de éstos, como uno más de la familia.


        La lengua común en Tarso era el griego, producto de los tiempos de la dominación precedente a la romana y de la abundante colonia que allí había permanecido. Y algunas de las costumbres griegas aún prevalecían, como la consideración de la mujer como simple generadora de hijos, mientras que, siguiendo la línea platónica, el amor era otra cosa.

        Hubiera Saulo conseguido dejar de considerarse judío si su madre no hubiera sido tan insistente en hacerle acudir a la sinagoga los sábados para aprender la doctrina y las costumbres hebraicas.

        - Mira que prepucio tan extraño tiene Saulo -le decía Antinoo a su hermana Lydia -enséñaselo. Antinoo tenía a sazón unos nueve años, como su amigo judío, y su hermana Lydia era un año menor. Una preciosa niña rubia, como su madre, de grandes ojos verdes, que todavía se le ensanchaban más cuando veía como, con los toqueteos y las caricias que se proporcionaban, los miembros de su hermano y amigo se ponían duros y tensos.

        - Me dejáis jugar con vosotros.
        - No, tú juega con las muñecas -negaba Saulo.
        - ¡Jo!, sois malos -se quejaba Lydia.
        - Bueno, te dejamos que nos las sostengas y acaricies…

        En el Gimnasio, en la sala presidida por la estatua de Apolo, enseñaban a los adolescentes a leer y escribir mucho griego, era la lengua habitual en la región, y un poco de latín, el necesario para poder entender los documentos oficiales que llegaban de la metrópoli. Saulo destacó pronto por su capacidad para redactar, tenía mucha inventiva…

        En las arenas del patio del Gimnasio, a la sombra de una estatua de Marte, los jóvenes desnudos, embadurnados en aceite aprendían la lucha grecorromana, a combatir con gladis, primero de madera y después de metal, a disparar con el arco, montar a caballo, a ser los futuros legionarios del ejército que dominaba el mundo conocido. El menudo judío no destacaba por su fortaleza pero si por su agilidad, y en el combate era muy importante, por algo se conocía al mítico Aquiles como “el de los pies ligeros”.


        Con frecuencia padre e hijo acompañaban a Cayo Antonio y su prole, al templo de Júpiter Tonante o al Tolo de Afrodita, para sacrificar junto a ellos alguna tórtola como agradecimiento a los dioses por la prosperidad de la casa, y rogar que continuase. Saulo a los quince años era un auténtico gentil.

jueves, 23 de junio de 2016

La Invención - Capítulo 2



Capítulo 2
El artículo de Juan publicado en la Revista de Historia de National Geographic.

           Las Cinco Sectas Judías contemporáneas de Cristo

       Tal vez fuera por lo de originarse a través de doce tribus diferenciadas, tantas como hijos tuvo el polígamo Jacob, que la proliferación de las sectas estuviera desde siempre a la orden del día entre los judíos.
           La de la poligamia era una práctica de uso corriente para los judíos que no se sabe muy bien como se perdió. Dentro las religiones herederas del judaísmo, los musulmanes la han mantenido, lo que, en ese aspecto, les aproxima más a los orígenes, mientras que el cristianismo se ha ido por un camino un poco más tortuoso, para llegar a lo mismo mediante el divorcio, pues la monogamia sucesiva, que es lo que plantea, no deja de ser una forma de dar variedad a los gametos. Y es que a un ser de naturaleza tan cambiante, curiosa e insatisfecha como el humano no se le puede constreñir en materia sexual a unos límites precisos: ¿quién le puede poner límites al campo?

             Como la historia de los judíos la comenzó a escribir Moisés,  
        descendiente de Levi, pensando, seguramente, en que, en una teocracia, sería la clase más influyente, asignó para los suyos la sacerdotal. Y el primer Sumo Sacerdote de los judíos fue su hermano Aarón, para que la cosa se quedara más en familia, y la línea sucesoria del cargo iba hacia sus descendientes, porque, es evidente, que los sacerdotes se podían casar, aunque no era obligatorio, tal como sucede en el actual cristianismo ortodoxo búlgaro. Y como la sociedad era andrógina debía de ser un varón.

        Siguiendo con la importancia de la primogenitura, la androginia y el plus que se le atribuye al primer matrimonio -es de suponer que siguiendo una línea de pensamiento darwiniano, “avant la lettre”, los esposos jóvenes tendrán descendientes más fuertes y esto contribuirá en mayores posibilidades de la perpetuación de la especie-, el evangelista san Mateo se la pasa una buena parte del primer capítulo de su escrito explicando la línea ascendente de donde proviene José, el padre putativo de Jesús de Nazaret, que como no podía ser de otro modo, para concordar con lo que los profetas venían prediciendo sobre el Mesías, comenzaba, a través del rey David, en Judá, hijo tenido por Jacob con Lea, su primera esposa. ¿En qué registros investigó el bueno de Mateo, en una época en qué no los había, resulta un misterio de difícil solución?
        Hasta ahora tenemos la misión asignado a dos de las tribus, la de Leví y la de Judá, ¿para qué las otras diez?, ¿para qué haya muchas, la cantidad siempre tiene su importancia?, ¿para qué el número coincida con los doce apóstoles?

        Pasemos, sin más preámbulos, a las sectas.

    Comenzando desde los más próximos a la cima del poder nos encontramos con los saduceos. Estos eran los miembros de la clase alta de la sociedad judía de esa época, por lo que todos los conquistadoras buscaron su apoyo para someter al pueblo. Era, efectivamente, la política de este grupo, eran los colaboracionistas que se sometían al poder extrajero, ya fueran griegos o romanos, y adoptaban sus modas y cultura. Esta sumisión al poder fáctico les permitía tener los cargos públicos más importantes: el sumo Sacerdote era miembro de este grupo, así como la aristocracia y los principales poseedores de la tierra.

      A los fariseos podríamos considerarlos como la oposición jurídica al poder político, amparada en el cumplimiento de las leyes bíblicas, y se estructuraban alrededor de un tribunal denominado El Sanedrín, que se atribuía funciones que los tribunales menores no poseían. Como tales eran los únicos que podían juzgar al rey, de ahí el paso de Jesús de Nazaret por el tribunal, ampliar los límites del Templo y de la cuidad de Jerusalén, y eran aquellos que resolvían toda pregunta relacionada con la interpretación de la ley. El Sanedrín se reunía en el edificio conocido como Salón de las Piedras Talladas, que muchos estudiosos ubican en la parte norte del Monte del Templo, con puertas de acceso tanto hacia éste como hacia el exterior. El nombre de la sala servía para distinguirla de los edificios utilizados con fines rituales, que debieron ser construidos con piedras sin tallar. El sumo sacerdote actuaba ex oficio como jefe del Sanedrín, pero cuando en el 191 a.c., el Sanedrín perdió la confianza en el Sumo Sacerdote, se creó el cargo de Nasí o Presidente.
        

        Los zelotes fueron un movimiento político-nacionalista en el siglo I fundado, por Judas el Galileo, poco después de nacer Jesús. Fueron la facción más violenta del judaísmo de su época, enfrentándose frecuentemente a los fariseos y saduceos, a quienes acusaban de tener "celo por el dinero". En el Nuevo Testamento es conocido el capítulo en la que la libertad de Barrabás, quien podría ser un líder zelote preso, es preferida por una muchedumbre a la de Jesús de Nazaret, atestiguando la popularidad de dicho movimiento en su época. Quien recuerde al personaje interpretado por Paul Newman en la película “Exodo”, no podrá dejar de verle como un zelote moderno en lucha contra el Imperio Británico.

       Los esenios eran otra secta importante. Se dedicaban a la terapia corporal y espiritual, y vivían en comunidades apartes, podríamos decir que en “juderías”, como más tarde lo haría el conjunto del pueblo judío por todo el mundo a partir de la destrucción del Templo de Jerusalén y la “diáspora”. Si alguien deseaba ser miembro de la comunidad debía ser instruido, aceptado y luego pasar dos años de prueba para ingresar definitivamente.

 A los que hacían el juramento y entraban en la comunidad se les exigía una vida entera de estudio de la Ley, humildad y disciplina. No volvían a jurar, pues estaban obligados a decir siempre la verdad. Sus bienes pasaban a ser parte de toda la comunidad y, al igual que los frutos del trabajo personal, se distribuían según las necesidades de cada uno, dejando una parte para auxiliar a pobres, viudas, huérfanos, mujeres solteras de edad, desempleados, forasteros y esclavos fugitivos que, sin ser integrantes de la comunidad, requirieran ayuda. Se imponía también la observancia de un estricto código de disciplina, cuya base era la corrección fraterna mutua. Llegaron a fundar una ciudad, llamada Qumrán, cuyas ruinas han llegado a nuestros días. Por lo general, las mujeres no eran aceptadas dentro de la comunidad, y los hombres practicaban el celibato toda su vida.  Aunque una parte de los esenios sí permitían el matrimonio y entre las normas de Qumrán se reconoce claramente la opción de casarse, pero se exige monogamia estricta para todas las personas, incluso los reyes.

        La secta de los cristianos, hacia el año 34 de nuestra era, se encontraba en mantillas y sin una muy clara estructuración, procurando encontrar una esencia propia que les diferenciase de las demás a partir de dispersas pautas que se trasmitían de forma oral por personas poco preparadas. El espacio de identificación que le dejaban las otras la encaminaba hacia los pobres y más desfavorecidos, que por no tener ni tenían secta propia, aunque siempre ha habido quien por diferencias personales con sectas más afines no le ha importado desclasarse y encontrar su propia identidad en otras casillas. Caso moderno el de Pablo Picasso, sexta fortuna de Francia, cuando murió, y comunista, caso antiguo, el de Ananías, rico comerciante de Damasco (Siria) y cristiano. Y quiso el destino, en versión agnóstica, o la mano de Dios, en versión creyente, que un fariseo culto e imaginativo, de nombre Pablo de Tarso, tuviera un accidente cerca de Damasco y fuera acogido en su casa. Y de forma lenta pero segura la secta fue floreciendo y diversificándose.


                                                               Por Juan Pérez Mañino. 

Bibliografía:

Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos.
Flavio Josefo, Guerra de los judíos.
Van der Kam, James C., Los manuscritos del Mar Muerto.
García Martínez, Florentino, Textos de Qumran.

martes, 14 de junio de 2016

La Investigación - Capítulo 6

Capítulo 6
Una mañana dominical movidita.

           La consecuencia directa de trasnochar los sábados es que se pegan las sábanas los domingos y se acortan las mañanas.

        Me hubiera gustado practicarlo aquel domingo, pero despierto no aguanto en la cama, y a las siete de la mañana ya teníamos en danza a Marcel, que mientras se duchaba cantaba, a voz en grito, la canción que había puesto de moda Zaz:
“Estoy harta de buenos modales,
no es para mí;
yo como con las manos,
usted perdone, soy así.
¡Quiero el amor, la diversión, el buen humor!
No es tu dinero que me hará feliz,
quiero morir con la mano en el corazón.
Vamos, juntos,
a descubrir mi libertad,
olvidemos todos los clichés,
¡Bienvenido a mi realidad!”



       Tenían estado de excepción en el Museo, que continuaba cerrado para el público a causa de la posible inundación, y le tocaba continuar con el traslado de los objetos almacenados en los sótanos a pisos superiores. 

          Me encontré con él en la cocina, estaba preparando café y se sentía de buen humor…
        - Lo que es la vida, Juan -me saludó-, en vez de irme a la manifestación contra la reforma laboral, como tenía pensado, me tengo que ir a trabajar por culpa del Sena: lo que fluye por causas naturales me impide seguir la naturaleza de lo que fluye por mi mente -bromeó.
        - Y con el  escándalo que armas impides a los demás que podamos continuar fluyendo por las aguas soñolientas de Morfeo -le seguí la chanza.
           - Así tendrás tiempo para investigar sobre mi descubrimiento “papirográfico”.
        - Al que estás dando una importancia que es más que probable de la que carezca. El hecho de que el soporte de la escritura sea un papiro no  es determinante de que tenga una gran antigüedad, aunque fue de uso  casi exclusivo hasta el siglo V, continuó empleándose coexistiendo con el pergamino hasta bien entrada la Baja Edad Media, y aún hoy en día se sigue fabricando, ya con un carácter más bien de comercialización artístico-decorativa, del tipo de los suvenires turísticos…
        - ¿Y lo de las tres columnas?
        - Tienes un buen cacao en el coco, Marcel, y me siento un poco culpable por darle tanto énfasis a las cosas que te cuento, saltando de acá para allá, sobre mis investigaciones; el de las tres columnas es un texto, desaparecido, en el que se debió basar Taciano, en el siglo II, para elaborar su Diatessaron o Concordancias, en el que unifica los cuatro evangelios para su uso litúrgico, una columna sería una mezcla de los de Mateo, Lucas y Marcos; otra el de Juan y una tercera de una fuente diferente que se denomina "Q", y que sería un escrito atribuido a María Magdalena...
     - Pues eso es lo que tenemos en nuestras manos -lleno de optimismo.
        - ¿No te parece que sería demasiado en doce cuartillas?
       - Pues una parte -sin cejar en su empeño-. Me quedé patidifuso cuando te publicaron aquel ensayo en la revista de Historia del National Geographic: "Las Cinco Sectas Judías contemporáneas con Cristo", un título impactante...
     - ¡Buenos días, familia! -me interrumpió la alegre entrada de Rebecca, ya en traje de calle.
        - Otra que madruga -cambié el tema.
        - Me voy al hospital a amenizar la guardia de un amigo doctor -explicó.  
        - Idilio a la vista -bromeó Marcel.
        - Ni por sueño, sólo un buen amigo.
        - ¿Desayunas? -le pregunté.
        - Sólo tomaré un vaso de zumo de naranja, quiero mantener la línea -rebosante de salud la futura enfermera.

        Antes de irse, Marcel, me hizo prometer que le dedicaría algún tiempo a los papiros.
        -Tengo una amiga que estudia un Máster en Arqueología, y ellos tienen acceso a los análisis con Carbono 14, si logro localizarla le llevaré el original, porque esta semana voy a ir poco por La Sorbona, tengo tarea en la Biblioteca Nacional.

        Así era, tenía una cita con el “minúscula 16”, que es como se conoce una de las joyas de la Biblioteca de la calle Richelieu, un manuscrito bilingüe greco-latino en minúsculas (de ahí el curioso nombre), del Nuevo Testamento, en 361 hojas de pergamino, tamaño 31,6 x 25,2 centímetros, datado paleográficamente en el siglo XIV, que tiene notas marginales completas y fue preparado para su uso litúrgico. Me había costado esperar un riguroso turno de varios meses, para acceder a su lectura en la sala de manuscritos del magnífico edificio construido por Henri Labrouste en 1868, obra maestra de la llamada arquitectura de "Bellas Artes", con sus preciosas y esbeltas columnas de hierro fundido, y no era como para desaprovechar la oportunidad.


        Para hacer tiempo, hasta que fuera una hora prudente para poder llamar por teléfono, sin temor a despertarla, a mi amiga búlgara, Tsepsa, me entretuve sacando copias de las 12 fotografías de los papiros, que envío Marcel. Curioso el número, doce, como los apóstoles. Curiosa también la forma en que se interpretan las religiones, el padre de Tsepsa era pope, cuestión que me sorprendió cuando me lo contó, luego me explicó que para poder administrar los sacramentos en la iglesia ortodoxa búlgara hay que estar casado, justo al contrario que en la católica, en la que es obligatorio el celibato. Tal vez por eso, la señal de la cruz se hace de manera invertida en una y otra. Y la religión musulmana tampoco es ajena a las contradicciones, entre la mística de los sufís y la violencia gratuita de ISIS, hay tanta diferencia como va del día a la noche. 
      
         Danzar como un derviche hasta caer en trance tampoco me hubiera importado por mi amiga, porque tiene una prestancia que se merece cualquier acto, por loco que parezca, es de una belleza morena grande y expansiva, como de una fruta en sazón a punto de estallar por su dulzura…
        
           Sin saber muy bien por qué también metí en la carpeta que le llevaba, junto con el papiro original, las copias que había hecho. El instinto de protección es así de absurdo, pero, a menudo, da buenos resultados…

        En el bistró del Barrio Latino, en que habíamos quedado citados, llevaríamos una hora larga hablando, más de lo humano que de lo divino, y hasta me había olvidado de que tenía pendiente la elaboración de una paella, cuando sonó mi móvil.
        - Ven lo más rápido que puedas ha ocurrido un desastre -la voz asustada de Rebecca pedía auxilio desde la rue Franklin.


                                                                              (Continuará) 

domingo, 12 de junio de 2016

La Investigación - Capítulo 5

Capítulo 5
Una visita inesperada.


        “Si es verdad que Jesús de Nazaret, según expresan los Evangelios de Mateo y de Lucas nació siendo rey Herodes el Grande, nació al menos cuatro años antes de que comenzara nuestra era, es decir, antes del nacimiento de Jesús-Cristo, que es lo que la marca. Si en el año 34 tenemos a Saulo participando en la lapidación de san Esteban, aunque sólo sea a nivel de guardar la ropa de los ejecutores, es raro que tan sólo un año antes no tuviera algún tipo de participación cuando se lió la de “Dios es Cristo”, ya que militaba en una de las facciones más radicales de los ortodoxos, la de los fariseos. Dos hipótesis pueden plantearse al respecto, bien que no quisiera señalarse tanto una vez que cambio de bando o que lo acaecido en la Pascua anterior era de uso tan corriente por aquellas fechas que también podía haber acaecido de similar forma cinco años antes…”, en éstas o similares elucubraciones me encontraba mientras escuchaba música clásica, la Sinfonía nº 2, “Resurrección” de Mahler, ya pasadas las once de la noche.

        Poco le había durado el apasionamiento por los papiros a Rebecca, cuando vio que todos eran similares: tres columnas de palabras escritas en griego… se fue a su habitación a preparar un trabajo que debía presentar el lunes. Yo tampoco me entretuve demasiado con ellos, mis conocimientos de griego tampoco son tan profundos como para leer de corrido y seguro que en la precipitación Marcel había enviado los correos desordenados, era para tomarse su tiempo, y también tenía pendientes varios temas y lecturas relacionados con mi tesis universitaria.


        Ya pensaba que Marcel había cambiado de idea y, pasando también del tema de los papiros, se había ido de copas, cuando sentí voces en el descansillo. El compañero venía, pero no venía solo.
        En efecto, le acompañaba una mujer rubia y robusta, de unos treinta y pico años de edad.
        - La subinspectora Michèlle Puerta -me la presentó, Marcel, y me quedé estupefacto. Notando mi amigo que me había cambiado la color, se apresuró a explicar: -No te alarmes, los papiros han vuelto a desaparecer, y les he ofrecido la copia que te envíe, porque ya había borrado las fotos del móvil…
        - ¿Cómo? -seguía sin reaccionar.
        - Como si se los hubiera tragado la tierra, luego te explico.
        - ¿Qué pasa? -entró Rebecca en el salón 

    Michèlle insistía en que no estaba de servicio y en que la tuteáramos. De camino habían comprado unos croissants en la panadería de la esquina, recién hechos, así que venía de la mano confraternizar ante unas humeantes tazas de café con leche, la humedad de las lluvias tan continuadas de los últimos días dejaba también en el interior de las casas un ambiente desapacible, y qué mejor que entonarse por dentro para tener sensaciones más positivas.

        Tal y cómo lo hacía sospechar su apellido, su padre era emigrante, procedente de Toledo, y nuestro común afecto a esa maravillosa ciudad fue un motivo más para que la relación se hiciera pronto más fluida. ¡Poco nos podíamos imaginar, cuando hablábamos de la belleza del claustro de San Juan de los Reyes y de la pureza de líneas de la Sinagoga de Santa María la Blanca, que muy pronto circunstancias relacionadas con lo que nos había reunido aquella noche nos iban a hacer viajar hasta allí!


        - En realidad la importancia para mí de tener copia de los papiros es relativa -explicaba Michèlle-, para hacer mi informe tanto me da, porque la búsqueda de los originales, en el caso de que su investigación interese en la Prefectura, pasará a manos de una sección específica que se dedica a ese tipo de casos, yo estoy más bien para las urgencias, acudir a los requerimientos de los usuarios para dar una primera evaluación del tema que se trate: un hurto, un asesinato, violencia de género y un largo etcétera, mis galones por el momento no dan para más. Pero si puedo aportar una muestra de lo que tienen que buscar tanto mejor, facilitaré la tarea…

        Era guapa la subinspectora, tenía unos ojos grandes de un azul muy claro, como lagos de agua cristalina, y ,aunque sus facciones eran un tanto angulosas, lo que indicaría una ascendencia teutona, no era de extrañar que el bueno de Marcel se hubiera quedado prendado de ella, su carácter era un tanto enamoradizo, poniendo en peligro su puesto de trabajo, porque yo no estaba muy al corriente sobre la legislación que existía en el Museo con respecto al trato confidencial con que se debía tratar la documentación allí guardada, pero me daba que sacar información sin estar autorizado podía ser causa de algún tipo de penalización.

        - Voy a imprimir una copia de cualquiera de ellos y así vemos de que tratan -me ofrecí-, lo que no tengo ni idea es del tamaño que tienen.         
         - Podría ser como una cuartilla, o así -especuló Marcel.
     - Son muy aburridos, todos iguales y sin dibujos -intervino Rebecca.
        - Como ya te comenté por teléfono, lo que me llamó la atención es que estuvieran escritos los textos griegos en tres columnas, como me contaste que estaban en aquel evangelio…
        - Hay muchos motivos por los que se pueden ordenar los textos por columnas, es muy posible que estos papiros ni siquiera tengan por qué estar relacionados con un tema religioso.
        - Tanto me da a mí el tema sobre el que versen -afirmó Michèlle-, en fin un maldito embrollo en el que nos ha metido el tipejo ese del Patronato, sin lugar a dudas por exceso de celo en sus funciones, a no ser -especuló-, que tuviera un conocimiento previo sobre su existencia, porque se le notaba muy nervioso, demasiado nervioso, diría yo…
        - En cualquier caso las copias tampoco sirven de mucho, porque para poder tener una idea aproximada de cuando fueron escritos hay que tener los originales, y someterlos a una prueba con el carbono 14. Se los grabaré en un CD - y salí de la habitación.

          Ya era tarde y Michèlle no tardó en abandonarnos, Marcel la acompañó al portal. Cuando regreso me dijo:
        - Así que hace falta tener al menos un original para poder saber su antigüedad…
           - Claro, Marcel…
          - ¡Tachán!  -gritó, y bajándose un calcetín sacó un papiro que llevaba enrollado en la pantorrilla -. Arte de magia…

                                                               (Continuará) 







sábado, 11 de junio de 2016

La Investigación - Capítulo 4

       
Capítulo 4
Desde un despacho del Viale Bruno Bouzzi, en Roma

         - Su Eminencia, le informo de que hemos pasado al “plan B”, nunca me fié de ese bobalicón Monsieur de la Salpiquellerie, esos aristócratas arruinados son todo fachada, sin ningún tipo de consistencia cuando surgen problemas…

        El despacho desde el que telefoneaba José Antonio Martínez Alba (descendiente en línea directa del Duque de Alba, de la más rancia aristocracia española, siempre al servicio de la monarquía, la iglesia y la tradición), era austero, muebles castellanos y paredes encaladas, parecía que lo habían arrancado de la Casa del Greco, en Toledo; había que dar buena imagen de cara a las visitas. En la paredes solo se permitía dos adornos, uno obligado, en la que tenía a su espalda, tras su silla de madera y cuero repujado, un crucifijo de marfil, del siglo XVI, escuela castellana, en la frontera una copia al óleo, a escala uno es a un tercio -de Flandes-, de "La Rendición de Breda", (el Cuadro de las Lanzas), de Velázquez, había que dejar constancia de que allí trabajaba un "soldado de Cristo", procedente de España, como la Prelatura. Al Opus Dei se le tenía conceptuado como el nexo de unión entre las clases más pudientes y la Iglesia, y había que “blanquear el sepulcro” en estas horas en que se cotizaba al alza la “Iglesia de los Pobres”, de la mano del nuevo Papa, jesuita y argentino. 

        - Por supuesto que se puede confiar en él, Su Eminencia, aunque esté en la nómina de la CIA, también lo está en la nuestra… Sí, sí… Fue una suerte que Mister Witt, se encontrara en el Museo, los “papiros” vuelven a estar a buen recaudo… - José Antonio, era de carácter nervioso, mientras con una mano sujetaba el auricular,  trenzaba y destrenzaba el cable telefónico con la otra-. Claro, claro, Javier se encuentra al corriente de todo, estamos en el mismo barco, que cada vez va dando más tumbos de la mano de un timonel que no es el más apropiado… Primero, nos ha enfrentado con las instituciones europeas por causa de los inmigrantes…


        “El papa Francisco lamentó que Europa, a su juicio, se vea “cansada” y “atrincherada” e instó al continente a no ver a los inmigrantes como criminales. Francisco hizo estos comentarios en presencia de importantes líderes de la Unión Europea, como la canciller alemana Angela Merkel, el jefe del Banco Central Europeo, Mario Dragui, y los presidentes del Parlamento, la Comisión y el Consejo del continente. “¿Qué te ha sucedido, Europa humanista, defensora de los derechos humanos, de la democracia y de la libertad? ¿Qué te ha pasado, Europa, tierra de poetas, filósofos, artistas, músicos, escritores? (...) ¿Qué te ha ocurrido, Europa, madre de pueblos y naciones, madre de grandes hombres y mujeres que fueron capaces de defender y dar la vida por la dignidad de sus hermanos?”, preguntó el pontífice.”
        -… Luego el comportamiento en América Latina, que parece que está fomentando los movimientos revolucionarios por allá…       
        “El Papa Francisco llamó a los religiosos reunidos en el Estadio Venustiano Carranza a no caer en la tentación del arma preferida del demonio, que es la resignación. “¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad. ¿Qué tentación podemos tener una y otra vez frente a esa realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?”, se preguntaba en su homilía.  “Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio que es la resignación. Una resignación que paraliza y nos impide no solo caminar, sino también hacer camino; una resignación que no solo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras sacristías y aparentes seguridades”, dijo ante unos 20 mil religiosos procedentes de todas partes de la República Mexicana. “Una resignación que no sólo nos impide proyectar, sino que nos impide arriesgar y transformar”. Hizo un recordatorio del primer obispo de Michoacán Vasco de Quiroga. “Con ustedes quiero hacer memoria de este evangelizador conocido también como Tata Vasco, como el español que se hizo indio”, dijo. Refirió la labor de Quiroga frente a los purépechas, a quienes describía como “vendidos, vejados y vagabundos”. Señaló que impulsó propuestas que dieron respiro a la vivencia paralizante e injusta.”
        -… Y, lo último que podíamos pensar, romper con toda una tradición, en lo referente al papel que debe cumplir la mujer en el seno de la Iglesia Católica…

        “El papa Francisco abrió la puerta a la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas como diaconisas y celebren bautismos y matrimonios, una revolución para la Iglesia católica, ya que se trata de un servicio reservado solo a los hombres. La apertura del Papa fue hecha durante un encuentro en el Aula Paulo VI del Vaticano, con 900 líderes de congregaciones religiosas femeninas de todo el mundo. Francisco aceptó la creación de una comisión para estudiar el asunto, una propuesta innovadora, que la Iglesia católica ha abordado en el pasado sin éxito, por lo que hasta ahora los sacramentos pueden ser administrados exclusivamente por religiosos hombres.”


        - Por supuesto, Su Eminencia, cualquiera caería en la trampa, es una maravilla de falsificación, se han tenido en cuenta hasta los más nimios detalles en la antigüedad de los soportes, el tipo de caligrafía, los giros en el lenguaje propios de la época… Esperamos órdenes…